El proceso de fusión para producir aluminio se descubrió casi de forma simultánea, aunque independientemente, en 1886 por Charles Martin Hall en Estados Unidos, y por Louis Héroult en Francia. Ambos disolvieron óxido de aluminio en criolita fundida y posteriormente extrajeron el aluminio mediante la electrólisis.
Este año marca el aniversario de un descubrimiento que no sólo ha mejorado nuestras vidas, también tiene un papel eminente en el desarrollo sostenible en Europa. Un transporte más seguro y más eficiente en el consumo, edificios energéticamente eficientes, envases que se puedan reciclar de forma indefinida, todo esto ha sido posible con la ayuda de este descubrimiento realizado hace 125 años, que permitió la producción y el uso del aluminio a escala industrial.
Actualmente, existen miles de productos que pueden hacerse más seguros, más ligeros, más energéticamente eficientes y completamente reciclables gracias al aluminio, desde coches, trenes o aviones hasta utensilios de cocina, envases y conductores eléctricos.

